Asador Iturrama

Asador Iturrama: una buena cocina es más que una parrilla

Tras dos meses en los que el sector de la hostelería se ha visto abocado a una ruptura total de su habitual frenético ritmo de trabajo, la desescalada tras la crisis sanitaria provocada por el COVID19 ha llegado a una fase en la que la mayoría de establecimientos cuentan con condiciones suficientes para reabrir sus puertas. En esta nueva situación, lo que más nos apetecía volver a degustar era una buena chuleta en un asador. Por ello decidimos acudir a Asador Iturrama.

Ubicado al final del barrio del mismo nombre, este local se encuentra en una zona muy tranquila y con plazas de aparcamiento a menudo disponibles. En su interior, un recibidor con barra nos da la bienvenida y nos da acceso a un comedor bien decorado con fotografías paisajísticas de preciosos rincones de nuestra comunidad. Además, una ventana nos enseña los tipos de carne que tienen, algo que sin duda aporta confianza en la cocina.

De este restaurante tradicional, que el pasado año consiguió el tercer puesto en el Concurso Nacional de Parrilleros de Chuleta de Vaca Okelan 2019-2020, nos gustó sobre todo su menú especial. En el, se da importancia también a los primeros platos, de los que hay una gran variedad, y no solo a la parrilla. Sin embargo, también hay una amplia lista de segundos, por lo que nos decantamos por él descartando otras interesantes opciones como el menú sidrería, menú txuleta o la carta.

Respecto a los entrantes, sobresalió muy por encima de todos el risotto de hongo beltza con foie y lascas de queso Roncal, exquisito y muy bien cocinado. No en su punto estuvo el pulpo a la gallega, poco cocinado para nuestro gusto y pisando la fina línea entre duro y ‘al dente’. Siguiendo con los primeros, los platos con menos manipulación —la tortilla de bacalao, la tostada de foie, el revuelto de hongo beltza y las tostadas de jamón— hicieron ver la buena calidad del producto que manejan en la cocina del Asador Iturrama.

En cuanto a los segundos, hubo casi unanimidad por el chuletón de vaca incluido en el menú. Los preparativos previos, con un plato individual caliente para cada comensal, nos hacía esperar algo bueno. Y así fue. La chuleta, de kilo y casi sin hueso para dos personas, estaba al punto, en una bandeja bien caliente que incluso dejaba la opción de cocinar más la carne para el que quisiera y que rebosaba patatas y pimientos del Padrón.

Pero esa presentación, con unos grandes detalles que se escapan en otros restaurantes, resultó no ser lo mejor. La calidad de la carne era excepcional y se deshacía en el paladar, al igual que la del solomillo con foie. Ni en los anhelos propios del confinamiento, en los que el cerebro imagina y casi saborea el primer plato que comerá en un restaurante tras la vuelta a la normalidad, imaginaba esto.

Pero como una comida no deja buen sabor de boca sin un final al nivel del resto, nos lanzamos a los postres, que se encargaron de dejar ese final dulce regusto. La torrija de brioche caramelizada y la tarta de queso, con ese punto casero, terminaron de llenar nuestros gaznates, mientras que el sorbete de mango y la cuajada, también deliciosos, rebajaron un poco lo opíparo de un menú que demostró que una buena cocina no solo puede vivir de una buena parrilla.

Comida

8

Local

7

Servicio

7

Precio

7

asador iturrama

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