Hay locales que no se conforman con seguir el camino de la deliciosa cocina tradicional navarra, y Baserriberri es, desde 2016, el mejor ejemplo de ello en Pamplona. Situado en plena calle San Nicolás, este restaurante de cocina creativa se ha convertido en uno de los grandes referentes de la ciudad. Al frente, las mentes inquietas de Iñaki Andradas y Luken Vigo, dos chefs que han sabido reinterpretar la tradición navarra llevándola a un territorio propio y ya reconocible por sí mismo. Los numerosos premios y reconocimientos que cuelgan de sus paredes no son casualidad: aquí hay ideas, técnica… y mucha identidad.

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Crónica Lanting
En nuestra última visita a Baserriberri decidimos pasamos de sus reputados pintxos y decidimos apostar por su menú degustación, un recorrido gastronómico por las “alturas de Navarra” en siete pasos que viaja desde el norte, con Lesaka, hasta la Ribera y las Bardenas Reales, pasando por Doneztebe, Quinto Real, Yesa, Villafranca y que también reconquista Hondarribia, antigua localidad del Reyno. Una forma preciosa de contar una comunidad a través de sus productos, jugando con sabores, fusiones, guiños internacionales y un gran respeto por la materia prima.
El menú podría dividirse, de manera natural, en varios momentos. Los dos primeros serían los aperitivos, que ya dejan claro por dónde van los tiros. Comenzamos con un divertido tequeño de trucha ahumada y eneldo, servido dentro de un estuche de vino que esconde una pequeña joya: una sopa dashi de hongos y setas, profunda, reconfortante y llena de matices; y acompañado por una crema de queso y cebolla asada que viene con rebanadas de pan de masa madre para untar sin ningún tipo de vergüenza. Un inicio juguetón, sabroso y lleno de esos detalles creativos que hacen tan especial a Baserriberri.







El segundo aperitivo fueron unas empanadas de pato al mole, acompañadas de mayonesa siracha verde, limón en salmuera, encurtidos, menta y albahaca. Un bocado intenso, donde el punto aromático del mole se equilibra con la frescura de las hierbas y el ácido del limón. Una combinación redonda que te obliga a prestar atención a cada matiz.
Pasamos después a lo que podríamos considerar los entrantes. El primero, una ensaladilla de conejo confitado con escabeche frío de coco, zanahoria y fruta de la pasión, terminada con ali oli de ajo asado. Fresca, ligera, diferente, un plato que rompe esquemas y funciona de maravilla.
El siguiente entrante fue, probablemente, uno de nuestros favoritos del menú: puerros asados en su punto perfecto, ese que recuerda al espárrago, acompañados de crema de foie, miso y café, salvia frita y queso Idiazabal ahumado. Una mezcla que, sobre la carta parece arriesgada, pero que en boca es pura armonía. Dulce, salado, ahumado, tostado… un festival de sabores bien hilados y muy elegante.
Llegaron entonces los platos principales, donde la intensidad sube un punto más. Por un lado, unos pulpitos a lo “amona Sara”, servidos con toffee de coliflor y papada, acompañados de pan de gambas. Untuosos, delicados, llenos de sabor y con ese punto meloso que invita a terminar la salsa hasta la última gota.
Por otro, un jarrete de ciervo de sabor profundo y textura perfecta, acompañado de curry de calabaza asada, demiglace al cacao y un toque de yogur que aligera el conjunto. Un plato rotundo, otoñal, que demuestra el dominio técnico y la búsqueda constante de equilibrio que define la cocina de Baserriberri.
Para terminar, disfrutamos de un postre fresco y ligero a base de compota de kiwi, mascarpone de vainilla, chocolate blanco, yogur y lima, ideal para limpiar el paladar y cerrar el viaje con una nota cítrica y cremosa.
Todo este recorrido, que une tradición, creatividad y mucha personalidad, puede disfrutarse por 55 euros (bebida aparte). Un precio más que razonable para un menú que no solo alimenta, sino que cuenta una historia: la de una Navarra diversa, rica en matices, reinterpretada desde una mirada actual y valiente. Y que está perfectamente acompañado por un servicio atento, diligente, y que explica cada plato sin dejarse un ingrediente.
En definitiva, Baserriberri no es solo un restaurante de cocina fusión. Es un laboratorio creativo donde el producto navarro se mezcla con técnicas y sabores de todo el mundo sin perder su identidad. Un lugar que, desde la calle San Nicolás, sigue marcando el paso de la gastronomía creativa en Pamplona. Y que confirma, una vez más, que cuando el talento se une al respeto por el territorio, el resultado solo puede ser brillante.
Carta Lanting

Resto de la carta de Baserriberri
Vídeo Lanting
@pamplonagastronomica Si tú también eras amante del primer Goroabe… este vídeo te va a alegrar el día 🙃 ¡Lanting ya ha abierto sus puertas en los Edificios Inteligentes! Después de abrir un restaurante hot pot en Iturrama, han vuelto al barrio de Arrosadía ofreciendo una carta muy similar a su primer local. Spoiler: la comida sigue siendo igual de rica 😏 #comidachina #comerenpamplona #pamplonagastronomica #pamplona #iruña ♬ DREAMS COME TRUE – excape.

Comida
Local
Servicio
Precio
Lanting
- Dirección: Parque de Tomás Caballero, 2
- Teléfono: 948 36 18 23