- Calle Castillo de Maya, 48. Pamplona.
- De lunes a viernes: de 8:00 a 13:30 y de 16:00 a 20:00. Sábados de 9:00 a 13:00 y de 16:30 a 20:00 y domingos de 9:00 a 13:00.
- Calle Esquíroz, 28. Iturrama.
- De lunes a viernes: de 8:30 a 13:30 y de 16:00 a 20:00. Sábados de 9:00 a 13:00 y de 16:30 a 20:00.
- 606 69 98 33
- Menos de 10 euros por persona.
Hay cafeterías que tienen algo difícil de explicar. Simplemente tienen un ambiente especial, de esos que hacen que sentarte durante un rato con un buen café sea suficiente para desconectar del ritmo del día a día. Y Soren es un buen ejemplo.
Esta cafetería cuenta actualmente con dos locales en Pamplona. Nosotros visitamos el que se encuentra en Iturrama, en la calle Esquíroz, aunque también tienen otro en el Segundo Ensanche, en la calle Castillo de Maya. Dos ubicaciones diferentes pero con una misma filosofía: ofrecer un espacio agradable donde disfrutar de un buen café y algo rico para acompañarlo.
Y si hay algo que nos llamó especialmente la atención al entrar en Soren fue precisamente el ambiente. El local es cómodo, acogedor y transmite esa sensación de calma que tanto se agradece cuando buscas escapar durante un rato de la rutina. Un espacio en el que puedes sentarte a desayunar, quedar con alguien para tomar un café o simplemente disfrutar de unos minutos sin prisas.
Además, nuestra visita coincidió con un momento de bastante movimiento. Había gente en el local, pero la sensación seguía siendo de tranquilidad. No había ruido excesivo ni esa sensación de agobio que en ocasiones encuentras en cafeterías pequeñas cuando están llenas. Todo invitaba a quedarse.
En Soren trabajan con café de especialidad de origen brasileño, tostado por Toma Café, una tostadora madrileña especializada en este tipo de cafés. Un café de esos que merece la pena tomar sin prisas para apreciar sus matices.
Porque si algo estamos disfrutando cada vez más en nuestras visitas a cafeterías en Pamplona es precisamente descubrir que detrás de una taza de café hay mucho más trabajo del que parece. El origen del grano, el tostado y la forma de prepararlo terminan marcando una diferencia que se nota desde el primer sorbo.
Y claro, un buen café siempre pide algo para acompañarlo. En nuestro caso, la elección fue bastante clásica: una porción de carrot cake y unas tostadas. La tarta de zanahoria cumplió perfectamente su cometido, con ese punto dulce y especiado que tan bien funciona para acompañar un café, mientras que las tostadas nos permitieron probar una parte más cercana al desayuno tradicional.
Pedimos dos versiones. Una con jamón y aguacate y otra con tomate y aguacate. Y aquí encontramos el único punto que nos convenció algo menos de nuestra visita a Soren: el pan.
Aunque los ingredientes que lo acompañaban estaban bien trabajados, especialmente el aguacate, que estaba en su punto perfecto de maduración y tenía una textura muy cremosa, el pan nos pareció bastante fino y sin demasiado protagonismo. Esperábamos quizá una rebanada algo más contundente, con mayor presencia y capaz de aguantar mejor todos los ingredientes.
No fue suficiente para estropear el desayuno, ni mucho menos, pero sí el detalle que cambiaríamos para que la experiencia fuese todavía mejor.
Una combinación sencilla, sin complicaciones, pero que encaja perfectamente con lo que buscas a primera hora del día. Y es que precisamente ahí está una de las virtudes de Soren. No necesitas una carta llena de elaboraciones imposibles para disfrutar de un buen desayuno. A veces basta con un café de especialidad bien preparado, una buena tarta, unas tostadas y un espacio en el que te apetezca quedarte un rato.
En definitiva, Soren es uno de esos lugares que no necesitan grandes artificios para convencer. Su principal atractivo está en la combinación de un ambiente cuidado y relajado con un café de especialidad que merece la pena probar. El pan de las tostadas puede mejorar, pero el buen punto del aguacate, la carrot cake y, sobre todo, ese café hicieron que saliéramos con una sensación muy positiva.
Porque entre todas las cafeterías en Pamplona que buscan convertirse en un refugio frente al ritmo de la ciudad, Soren consigue algo que parece sencillo pero no siempre lo es: que sentarte a tomar un café durante un rato se sienta realmente como una pausa.


