- Travesía Padre Tomás de Burgui, 15. Rochapea
- 948 12 21 06
- De lunes a jueves: de 8:00 a 19:00 horas. Viernes: de 8:00 a 1:00. Sábados: 11:30 a 1:00. Domingos: de 11:30 a 18:00
- Asados para llevar.
- 35,50 euros por persona.
Algunos restaurantes forman parte de la vida de un barrio desde hace años. Lugares en los que has celebrado cumpleaños, comidas familiares, con amigos, y por los que ves que pasan bautizos, comuniones, bodas, y todas esas reuniones que terminan alargando la sobremesa. Sitios que no necesitan seguir modas porque llevan décadas haciendo bien las cosas. Y Uslaer, en la Rochapea, pertenece de lleno a ese grupo.
Es uno de esos restaurantes clásicos que muchos pamploneses conocen por haber celebrado allí algún momento importante. Amplios comedores, un servicio acostumbrado a atender mesas grandes y una cocina tradicional que ha sabido mantenerse como uno de sus principales argumentos. Y aunque no fuimos a celebrar ningún evento perteneciente a la BBC (bodas, bautizos y comuniones) probamos uno de los menús que mejor relación calidad-precio nos hemos encontrado últimamente entre los restaurantes en Pamplona.
Hablamos de su menú de fin de semana, que tiene un precio de 35,50 euros y que, viendo lo que ofrecen muchos restaurantes actualmente, nos pareció una propuesta muy bien equilibrada. Completa, variada y con platos que apetecen desde el momento en el que lees la carta.
Uno de los aspectos que más nos gustó es que los entrantes son al centro. Una fórmula, la de compartir, que tanto nos gusta porque te recuerda a la esencia de la gastronomía, además de permitir probar varias elaboraciones antes de llegar al plato principal.
La primera en llegar fue una tabla de jamón ibérico sobre pan tostado con tumaca. Un clásico que nunca falla cuando el producto acompaña. El pan crujiente, el tomate bien repartido y un jamón de buen nivel que desapareció del plato en cuestión de minutos.
Continuamos con una ensalada de delicias de pato, acompañada de frutos secos, bacon y vinagreta de Módena. Un plato fresco, con contrastes de texturas y ese equilibrio entre el punto salado del bacon, la intensidad del pato y el toque ligeramente dulce de la vinagreta.
El tercer entrante fueron unas gyozas de chuletón con crema de pimienta, servidas sobre una suave vichyssoise de puerro. Una combinación que demuestra cómo un restaurante de cocina tradicional también puede incorporar pequeños guiños más actuales sin perder su identidad. Las gyozas estaban muy jugosas y la crema aportaba ese punto meloso que unía perfectamente el conjunto.
Y para terminar la parte de los entrantes llegaron unos pimientos rellenos de hongo beltza con crema de boletus. Otro de esos platos que cuesta dejar de comer antes de terminar la salsa dejando la cesta sin pan. Suaves, cremosos y con un intenso sabor a setas que los convirtió en uno de nuestros favoritos de esta primera parte del menú.
Después llegó el momento de elegir los segundos. Y aquí Uslaer vuelve a marcar diferencias. Mientras que muchos menús de fin de semana reducen cada vez más las opciones, aquí encontramos quince platos distintos entre los que elegir. Una variedad que hace difícil decidirse y que permite contentar prácticamente cualquier gusto. La propuesta mantiene la esencia de la cocina tradicional, con carnes y pescados reconocibles.
Entre las opciones aparecen clásicos como las carrilleras, la chuleta, el solomillo de vaca o algunos de los platos más representativos de la casa: sus asados, especialmente el cordero, uno de esos platos que siguen siendo una apuesta segura para quienes disfrutan de la cocina navarra de toda la vida y que también ofrecen para llevar, en uno de los mejores servicios de asados de la comarca.
Nosotros optamos precisamente por varias de esas especialidades, confirmando que la materia prima y el punto de cocción siguen siendo las principales virtudes de la cocina de Uslaer. Son platos sin artificios, donde el protagonismo recae sobre el producto y donde se aprecia esa forma de cocinar que nunca pasa de moda.
Cuando parecía que la comida llegaba a su fin, todavía quedaba un último apartado por descubrir. La carta de postres ofrece varias posibilidades, desde una correcta tarta de queso hasta diferentes sorbetes, perfectos para quienes buscan un final más ligero.
Sin embargo, hay un postre que prácticamente pide ser elegido. Y entendimos perfectamente por qué. La torrija de Baileys con crema inglesa y helado es uno de esos finales que justifican guardar un hueco durante toda la comida. Cremosa por dentro, ligeramente caramelizada por fuera y acompañada por una crema inglesa que redondea cada cucharada. El toque del Baileys aparece con delicadeza, aportando personalidad sin resultar excesivo. Un broche dulce que mantiene el nivel de todo el menú.
A lo largo de la comida quedó claro que Uslaer sabe perfectamente cuál es su identidad. No pretende reinventar la cocina tradicional ni seguir tendencias pasajeras. Lo suyo es ofrecer un producto bien trabajado, un servicio profesional y un menú que hace que salir a comer un fin de semana siga siendo un plan apetecible sin disparar el presupuesto. En definitiva, Uslaer continúa siendo uno de esos restaurantes que explican por qué la cocina clásica sigue teniendo tanto sentido.
Un lugar perfecto para celebrar una ocasión especial, pero también para disfrutar de un excelente menú de fin de semana por 35,50 euros, con una oferta variada, raciones generosas y una relación calidad-precio que, hoy en día, cuesta encontrar en muchos restaurantes en Pamplona. Hay locales que sobreviven al paso del tiempo por costumbre. Y otros, como Uslaer, lo hacen porque siguen dando motivos para volver.











